viernes, diciembre 07, 2007

FUERA DE CONTROL

El karate es un deporte de contacto, pero curiosamente, y a diferencia de otros deportes donde también existe roce físico, rara vez podemos ver a alguien fuera de sus casillas o simplemente perdiendo el control de sus técnicas.

Lamentablemente existen oportunidades (como anoche) en que los karatekas pierden la paciencia y los kumités suben de tono hasta el punto de convertirse en peleas callejeras, adornadas de agarrones, empujones e insultos, comportamiento que claramente no corresponde a un dojo.

Si nuestro deporte consiste precisamente en tratar de golpear al compañero (con un control absoluto de las técnicas), ¿como se resuelve el problema de los ánimos caldeados durante un kumité, donde claramente las técnicas y la fuerza ocupada claramente sobrepasaron los límites permitidos y aconsejables?

Evidentemente es impresindible detener el combate... Pero que se hace después?

Las circunstancias pueden variar dependiendo de casa caso, pero en general uno se encuentra con que los ánimos siguen caldeados, hay recriminaciones entre los combatientes y se debe incluso recurrir a terceros para detener la gresca que a esas alturas ya parece una pelea callejera...

¿Hay que abuenar a los contrincantes?
¿Hay que dejarlos que vuelvan a limar asperezas por medio de un nuevo combate?
¿Habría que mandarlos a las duchas por falta de control?
¿Hay que sentarlos contra la pared como un niño chico en el colegio?

Dejo la inquietud lanzada.