miércoles, abril 02, 2008

Rigores del Entrenamiento


El cambio de superficie en el dojo deja sin duda alguna claros efectos en el cuerpo. El ejemplo mas claro y experimentado por casi todos nosotros, son las heridas en los pies.

Si el tatami de goma atascaba los dedos y producía esguinces, el piso de madera tiene el desagradable efecto de cortar los pies.

Inicialmente se observan cortes superficiales en la piel de los dedos (en este caso en el dedo gordo). El entrenamiento constante y el roce con la madera eventualmente abre las primeras capas de piel y genera una herida que sangra durante el entrenamiento.

Aqui es donde resulta util la huincha adhesiva blanca (esparadrapo) para proteger la herida del roce y seguir entrenando.

Eventualmente la herida sanará pero es probable que vuelva a reaparecer hasta que finalmente aparecerán cayos.

El problema con las heridas en los pies corresponde a su cuidado . Una vez terminada la clase conviene sacar los esparadrapos que se usaron para proteger las heridas y luego proceder a limpiarlas con agua y jabón lo mejor posible. Las heridas limpias deberan secarse cuidadosamente para finamente dejarlas al descubierto para que la herida "se seque". Aqui se podría aplicar alguna crema bactericida o cicatrizante, aunque mi preferencia personal es simplemente dejar que la herida cure por cuenta propia y que siempre esté lo mas seca posible.

Habrá que cuidar la herida durante los entrenamientos posteriores, cubriendola con esparadrapo u otra tela que impida que la herida roce sobre el suelo. Terminado el entrenamiento hay que asear los pies y secarlos minusiosamente para luego dejar la herida al descubierto.

Con esta rutina de proteger, asear y "airear", las heridas sanan rápidamente.

Demás está decir que los pies de personas que sufren diabetes o heridas que se han infectado, requieren de cuidado especial y seguramente, más de una visita al doctor.